Al igual que otras grandes ciudades históricas, la capital francesa esconde muchos secretos bajo sus calles. Uno de los más impresionantes son sus catacumbas, donde miles de huesos esperan a aquellos visitantes que osen descender hasta ellas.
Excavadas originalmente en el cementerio de los Inocentes, las catacumbas parisinas se componen de numerosos pasillos «tapizados» con los restos óseos de miles de antiguos habitantes de la ciudad.
Por ello, quienes se atreven a visitarlas tienen que prestar mucho cuidado para no salirse de los caminos marcados, ya que los túneles de este sistema forman un auténtico laberinto que esconde todavía muchos secretos por descubrir.
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