¡Todos hemos corrido con el problema de tener una cremallera que no coopera cuando más la necesitamos! Se destrozan hasta el punto de no reparo, y gastarás tanto tiempo tratando de arreglarlo que estropeará tu humor y echará a perder la buena luz del sol.
Así que, en vez de preocuparte, agarra una vela y frótala contra esas problemáticas cremalleras. La cera creará un lubricante que permitirá que la cremallera se deslice fluidamente. Esto es especialmente útil cuando estás en apuros de empacar tus cosas. También puedes optar por hacer esto antes de salir para tu viaje.
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